Algunas portadas se me resisten más que otras, y el llegar a la definitiva para el libro El banquete ha sido un proceso inusualmente largo. Entre los caminos abandonados estaba el de utilizar imágenes relacionadas con el dinero, fajos de billetes… ¡Manos a la obra! Abro Photoshop y cuando intento trabajar con imágenes de billetes de euro, el siguiente mensaje bloquea mi pantalla:

 

 

 

 

 

 

Sin salir de mi asombro, pruebo con dólares, libras… Imposible, el mismo mensaje impide, una y otra vez, que pueda trabajar. Y lo peor de todo es la constatación de que mi ordenador es el refugio de un desconocido censor. Eso sí, no muy eficiente, ya que una pequeña singladura por la red me proporciona varias soluciones con las que anulo las barreras y puedo trabajar, eso sí solo de forma virtual, con todos los billetes que quiero.

Como no consigo dar con ninguna cubierta que me convenza, salgo a airearme con la esperanza de que un paseo me oxigene el cerebro. No creo en las casualidades pero mis pasos me llevan hasta la exposición que forma parte del Festival Contra la Censura ZENTSURA AT! El título no puede ser más atractivo: «Humoristas gráficos por la libertad de prensa». Lo primero que hago es coger el programa (deformación profesional) y en él veo que los responsables de la muestra son «Reporteros Sin Fronteras – España» [sic]. Mmm. Después de ver todas las viñetas (88), y salvo un par de excepciones que hacen referencia, de forma muy sutil, a la revista El Jueves y a la monarquía respectivamente, constato que el mensaje que nos transmiten tiene el compromiso y la profundidad del discurso de una recién elegida Miss deseando la paz en el mundo: general y superficial. Decepcionante.

En este punto, creo que conviene situar los hechos en tiempo (noviembre de 2013, pocas horas despues del cierre judicial de la web ateak ireki). Y lugar (País Vasco, donde en los últimos 15 años se han clausurado varios medios de comunicación: Egin, Egin irratia, Euskaldunon Egunkaria… con denuncias de tortura sobre periodistas). Y en todos estos casos, mi memoria acumula recuerdos de comprometidas viñetas denunciándolo.

Tengo claro que la censura no tiene fronteras, pero, por lo visto, su denuncia sí.

Publicado en la revista Gure Liburuak 40. 2013ko negua

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