COCINANDO IMÁGENES

Esteban Montorio Uribarren, bilbaino sin acento (como decía su padre) de la república de Abando, aunque con pasado en Santutxu, estudió Bellas Artes y es diseñador gráfico.
Empezó de forma profesional en el año 1988, como diseñador de la revista Punto y Hora, y al añó siguiente entró en la revista Aizu! realizando tambien el diseño de libros para AEK.
En 1989 realizó su primera portada para Txalaparta (Herrera prisión de guerra) y en ella continúa desde entonces, siendo el “culpable” del diseño de la editorial.
En el año 1994, creó su propio estudio donde conviven los trabajos de diseño editorial con los de imagen corporativa, envoltorios…
Dentro del mundo editorial, ha realizado también diseños para Arabera, Gatuzain, Ttarttalo, Elkar, Altaffaylla ,El Jonc, Virus..

¿Cómo definirías el trabajo de un diseñador?
No es fácil contestar. Cuando dices que eres diseñador gráfico, pocos saben cuál es en realidad tu trabajo. Yo creo que en parte se debe a que la palabra diseño ha perdido su valor. Hoy se aplica a creaciones de vanguardia o de moda (muebles de diseño, tiendas de diseño…). Es decir, a objetos que normalmente son más creaciones artísticas que funcionales, y que la mayoría de las veces no cumplen la función para la que han sido creados, lo que es la antítesis del diseño. Otras profesiones que también diseñan, utilizan palabras específicas para denominar su oficio: arquitectos (diseñan edificios)… Quizá la palabra que mejor define nuestra profesión, y que se utiliza en otros idiomas, es la de grafista. Ya que, contestando a la pregunta, nuestro trabajo es la aplicación de la comunicación gráfica bien sea la portada de un libro, crear un logotipo, un anuncio, una tarjeta de visita o una revista como ésta.
¿En el sector del libro, el diseño tiene importancia o es algo que está en un segundo plano?

No creo que se pueda hablar del sector del libro como de algo homogéneo. Sin embargo, las editoriales se dedican a vender libros, o al menos lo intentan, y cada ejemplar tiene que convivir en un escaparate o en un expositor con otros cientos de libros, por lo que tiene que llamarte la atención en el primer vistazo. Nos tiene que situar en el contenido, temática, época, ambiente… del libro. Debe ser fácilmente reconocible como perteneciente a una colección, o a una editorial concreta… Y como parte de nuestro trabajo consiste en solucionar todo ello, cada vez se nos da más importancia.

¿Cómo ha ido evolucionando la imagen del diseñador en el sector literario? ¿Esta evolución tiene algo que ver con las nuevas tecnologías?
Más que evolución creo que, en general, se cuida más el producto editorial y por tanto se da más importancia a los conocimientos del diseñador como profesional de la comunicación gráfica. Cada vez se ven menos portadas en las que el editor se limita a colocar una reproducción de un cuadro y ya está la portada hecha. Creo que ahora se valora más nuestro trabajo. Por otra parte, se han ampliado los estilos, se juega más con la tipografía… Luego está la parte negativa, la de los que se creen que con un ordenador en sus manos ya está todo hecho, y quién no tiene un hermano o un sobrino al que no se le da mal la informática… Éste es un problema que padece el diseño gráfico en general.

 

¿Se podría decir que las nuevas tecnologías y la figura del diseñador están contrapuestas, o es algo que cada día esta más unido?

En la primera portada que hice para Txalaparta, Herrera prisión de guerra, utilicé aerógrafo, letras transferibles, tijeras, pegamento, acuarelas… Hoy en día salen directamente del ordenador a la imprenta. Pero si bien este avance tecnológico te permite un mayor control del resultado final y una mejor y más rápida realización y plasmación de bocetos, el proceso de creación sigue siendo el mismo.

Pocas veces hacemos esta misma pregunta a un escritor, sin embargo, las nuevas tecnologías no dejan de ser herramientas, mejores y más rápidas, pero herramientas al fin y al cabo, que nos facilitan la realización de nuestro trabajo. Sin embargo, el proceso de creación lo realizamos con una herramienta muy antigua: el cerebro.
¿Dónde y cómo se inspira Esteban Montorio?
En cualquier parte. El trabajo del grafista bebe de muchas fuentes.

 

¿Por dónde se empieza a diseñar la portada de un libro?

Habría que diferenciar dos fases diferentes. Una es la de creación del diseño base de una colección literaria o de una línea de estilo para una editorial, y otra la de la creación de la portada específica de un libro.

En mi caso, he tenido la suerte de, primero, crear las colecciones, y después, hacerlas caminar creando las portadas específicas.

La creación de un diseño base para una colección de libros es la parte que más trabajo cuesta y la que después no se ve, pero que crea todo el andamiaje para que un libro cobre vida. Hay que elegir el tamaño, el papel, el tipo de encuadernación, las tipografías y tamaños de las mismas, el diseño base de las portadas, tipo o estilo de las ilustraciones (dibujos, fotografías…) Hay que tener en cuenta que una colección puede durar muchos años, tratar diferentes temas, ir cambiando de premisas… y el diseño base continúa y envejece, con lo que tienes que diseñar algo que aguante todo eso.

Luego viene la creación de cada una de las portadas.

Como normalmente no tienes tiempo de leer todos los libros, alguien de la editorial te hace un resumen del libro, del autor… Otras veces el autor es cercano y puedes hablar con él para que te transmita, más que el tema, la atmósfera que te permita crear la portada.

Después viene la fase de documentación bien sobre el autor y su estilo, bien sobre el contenido del libro (género, situación geográfica, época…).

Con todos estos datos se pasa a la búsqueda de la idea y su plasmación gráfica, a la realización del trabajo que después se hará público, seguramente la parte que más tiempo te lleva, y a su vez, la más difícil de hacer valorar.

Normalmente tienes varias ideas o caminos a seguir. Una vez que los he pulido y adaptado a la colección en la que se va a publicar, mando a la editorial los primeros bocetos (antes tardaba días por correo, actualmente en minutos por internet). Se discuten, modifican, cambian… etc., hasta dar con la definitiva. En este proceso unas veces la primera idea es la que prospera, y otras, puedes hacer dos, tres… diez… portadas diferentes.

Por último, se prepara el diseño definitivo, se colocan los textos, se ajustan los lomos… ¡y a la imprenta!

 

¿Qué técnicas son las más utilizadas para diseñar? ¿Cuál es la que más le gusta a Esteban Montorio?

Todo depende de la colección, del contenido del libro… Unas veces utilizo la fotografía, otras son montajes, otras ilustraciones, otras dejo que la tipografía sea la seña de identidad. Cada libro es diferente y por lo tanto la portada y su solución también.

Me gustan las texturas y los papeles, pero no siempre puedo utilizarlos y jugar con ellos tanto como quisiera.

 

¿Siendo el creador del diseño de Txalaparta, cómo definirías la imagen o las portadas de la editorial?
Es algo subjetivo, ya que soy su responsable. Puede gustar o no, pero intento que cumplan con su función. Me gustaría conocer la opinión de los lectores que al fin y al cabo son los consumidores. Con el tiempo ha ido evolucionando, y me gustaría que lo hubiera hecho en la dirección acertada. Al fin y al cabo, las portadas y la imagen que creas son como los propios hijos, los tienes tan cerca que no siempre eres consciente de sus defectos.
¿Podríamos afirmar que la editorial Txalaparta es una de las editoriales que más importancia le ha dado a la imagen?
Más que a la imagen yo diría que al diseño, tanto tipográfico como de comunicación visual. Creo que han entendido, tal y como decía Daniel Gil el creador de las portadas de Alianza bolsillo y que rompió con todo lo que se hacía anteriormente, que una portada no tiene que tener la pretensión de explicar un libro, sino ser un pretexto para crear una imagen, ya que son dos lenguajes diferentes.

 

¿Cómo ves el futuro de la imagen en el sector?
Como todo futuro, incierto. Hace unos años se decía que el libro tal y como lo conocemos, tenía los días contados y que el libro electrónico era ya el presente. Sin embargo, todavía no ha llegado ese día y ya no se ve tan cercano. Alguien tendrá que realizar el diseño de esos nuevos productos, lo mismo que el de las páginas de internet. Por lo que supongo que, como hasta ahora, tendremos que seguir evolucionando y adaptándonos a lo que venga.

 

Para acabar, ¿qué imagen le pondrías a esta entrevista?
Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, no tenéis más que ver la que he colocado en estas páginas.

Publicado en la revista Txalaparta letras & ideas 18

Invierno de 2003

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