UNA PORTADA, DOS PORTADAS, TRES PORTADAS…

Distintas portadas para un mismo libro

En 2013, me encargaron el diseño de una nueva colección para dar cabida tanto a pequeños libros ya agotados en sus primeras ediciones, como a nuevas obras que a pesar de su valor literario, tienen un difícil encaje en el resto de colecciones de la editorial Txalaparta.

 

Detalles del proyecto

Cliente  Editorial Txalaparta
Fecha Julio de 2016
Especialidad Diseño editorial
Ver txalaparta.eus

Este verano, se me ha planteado el diseño de la cubierta, dentro de esta colección, de una selección de textos escritos a comienzos del siglo XX por el periodista argentino Roberto Arlt y en los que queda de manifiesto su maestría para catalogar a sus congéneres. Unos retratos en los que cualquier habitante de una gran ciudad se puede seguir reconociendo casi un siglo después.
Quería que la portada transmitiera tanto el paso del tiempo, como lo diferentes que podemos ser cuando se fija el foco en nuestro comportamiento.

Aquí es donde no dudé en acudir al ingente material creado por el fotógrafo Uri Warren en su laboratorio de nubes. Entre las escasas obsesiones confesables de este fotógrafo están los cielos nublados o, para ser más exactos, las nubes. Fruto seguramente de los largos veranos de su infancia donde uno de sus juegos preferidos era buscar imágenes entre las nubes. Hoy en día intenta guardar esos momentos fotografiando compulsivamente los habitualmente nublados cielos de nuestra tierra. A pesar de ello sigue sin tener ni idea de si son cúmulos o cirros y de que quizá esa bella imagen sea la calma que precede a la tempestad.

 

Era la ocasión propicia para llevar a la práctica una idea que llevaba tiempo queriendo realizar: que un mismo libro y edición tenga distintas portadas que puedan convivir, lomo con lomo, en la mesa de novedades de la librería. Aunque por motivos técnicos solo se han podido realizar tres variaciones, he de reconocer que he disfrutado con esta pequeña travesura.

 

 

Es posible que nos hayamos excedido con la gaseosa en el experimento, y que las diferencias sean muy sutiles. Pero al fin y al cabo, tampoco somos conscientes del paso del tiempo hasta que nos detenemos en el camino para mirar desde una cierta distancia.

 

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